Mulher e Diplomacia: Testemunho da Embaixadora do Paraguai em Portugal

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Testemunho da Embaixadora do Paraguai em Portugal, María José Argaña Mateu no âmbito da conferência Women in Business (WinB): Economia & Prosperidade, realizado no dia 8 de março (Dia Internacional da Mulher):

“La escasa presencia de Embajadoras mujeres es consecuencia de la difícil conciliación familiar. Los diplomáticos deben salir destinados al extranjero al menos cada nueve años, lo que entraña un duro sacrificio familiar. “Si hay hijos, quien suele renunciar a la carrera es la mujer. No conozco a ningún compañero que lo haya hecho”, la tradición cultural pesa mucho en un mundo como el diplomático que siempre fue exclusivamente masculino y elitista.

Personalmente pienso que es un error de los gobiernos plantear la conciliación familiar como un beneficio para la mujer, cuando atañe a ambos sexos.

Al principio de mi carrera pregunte a una Embajadora: ‘De mujer a mujer, dime qué precio has pagado por llegar tan alto’. ‘La soledad’, me respondió. ‘Después de los discursos y de los aplausos, del champán y de los banquetes, regreso a una habitación en mi residencia donde nadie me espera’.

La diplomacia sigue siendo un coto masculino aunque la situación está cambiando a pasos agigantados, de todas maneras querríamos ver a más mujeres en nuestros Gobiernos o en los comités de dirección de las empresas y en el mundo diplomático.

Si eres muy atractiva provocaría el caos”. “Si eres muy intelectual, llega a ser insoportable para los hombres”, “Por ser mujer te ven con una cara diferente, como para ver si eres capaz. Es como estar en un examen constante”.

Las diplomáticas somos mujeres que estamos disponibles 365 días, alertas a cualquier eventualidad o emergencia que ocurra; lideramos al personal de nuestras sedes, al personal doméstico de nuestras residencias y como si fuera poco como en la diplomacia va implícita con imagen, debemos lucir impecables de la mañana a la noche.

El perfil que debe tener un embajador, de acuerdo con La evolución del método diplomático, del británico Harold Nicolson es: veracidad, precisión, calma, buen carácter, paciencia, modestia y lealtad, son características y cualidades de las personas no de hombre o mujer específicamente.

A pesar del avance de las mujeres en la vida diplomática, los prejuicios continúan. Cuando llegan acompañadas por sus esposos a las reuniones a veces a quienes les rinden pleitesía es a ellos, confundiéndolos con embajadores.

Les cuento como anécdota que el primer año que llegue a Ecuador y celebramos la fiesta patria de Paraguay , la mayoría de los invitados supusieron que mi esposo era el embajador, así que a medida que iban llegando los invitados felicitaban a mi esposo, muchos invitados se limitaron a saludarme brevemente… no fue sino hasta que me dirigí al atril para dar mi discurso que aquellos invitados que habían dado por hecho que mi esposo era el embajador se percataron de su error.

Estoy segura que si se encontraran mis colegas embajadoras a pesar de haber nacido en países muy distantes y con realidades diversas, sus anécdotas serán bastante parecidas.

Es costumbre que las esposas de los embajadores se reúnan y convivan por lo menos un par de veces al año (Asociación de Damas Diplomáticas), pero los cónyuges de estas diplomáticas todavía no lo hacen, los que por suerte acompañaren a sus esposan se rehúsan y otros se quedaron en sus países de origen.

A los esposos no les es fácil acompañarnos en el trabajo, se conserva un machismo marcado en el que el hombre no puede “postergarse” y dejar todo “detrás de una mujer” pero está bien visto que una mujer si lo haga.

A las embajadoras nos gustaría que sus esposos fueran nuestros aliados en las recepciones que ofrecemos en nuestras residencias, donde debemos cuidar todos los pormenores caseros y además debemos cumplir la labor diplomática con los invitados.

En ocasiones pienso que las diplomáticas debemos contar con una esposa también.

Según las investigaciones en mi país: mientras una mujer invierte en labores domésticas más de un día completo a la semana, sus parejas sólo diez horas. Lo mismo ocurre con la limpieza de las viviendas: ellas pasan nueve horas a la semana fregando pisos, lavando baños y sacudiendo mesas, y sus maridos sólo tres.

Nuestro desafío en este DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER es mostrar que una mujer puede hacer el trabajo igual que un hombre. Si todos los países que defendemos estos principios lo hacemos, servirá como modelo a los demás.

Les dejo con un mensaje de la Madre Teresa De Calcuta.

No puedo parar de trabajar. Tendré toda la eternidad para descansar”.

Sigamos trabajando por la IGUALDAD y el DERECHO DE LAS MUJERES.”

 María José Argaña Mateu